Elecciones en Estados Unidos: mid

El título es también una forma de decir que está en equilibrio. O que todos ganaron algo, pero no todo. Ayer se celebraron las esperadas elecciones mid-term en Estados Unidos, donde se discutió casi todo el sistema político norteamericano. Hubo de todo. Renovación total de la Cámara de Representantes (House) y de un tercio del Senado (Senate). También, elecciones a gobernador en 36 de los 50 estados, y elecciones locales de alcaldes y concejales. A eso se sumó una batería de referéndums de todo tipo, color, tema y resultado.

Hasta ayer había cuatro escenarios posibles. Uno era una ola roja republicana sobre todo Estados Unidos. Otro era una sorpresa con un fuerte voto de confianza a Juan Domingo Biden y los demócratas. No se pudo ni tampoco alcanzó.

Estados Unidos está empatado. Y acá te cuento las cuatro claves que lo explican.

Las bancas importan

En una entrega de #LaGenteVota de julio pasado comenté que Biden se encontraba entre las encuestas y la historia. Por la sencilla razón de que, generalmente, los presidentes norteamericanos pierden bancas en la House, pero no siempre en el Senate en la mitad de su mandato. Si a esa regularidad le sumamos la recesión económica, la inflación, el desempleo y una guerra más en la que Estados Unidos tiene que meterse, entonces el escenario no era el mejor para el experimentado político norteamericano y los suyos. Una frutilla que no es postre: Donald Trump jugó fuerte sin ser el líder natural del Partido Republicano, lo cual podía leerse como un posible intento de retorno en 2024.

Hay sorpresas, por eso son elecciones. La incertidumbre es sobre el resultado, no del proceso. Al momento de escribir estas líneas no fueron asignadas todas las bancas para los representantes ni para los senadores. Con las proyecciones de distintos modelos de simulación podemos plantear un escenario posible: el del empate. Uno de mis favoritos, Decision Desk HQ, calcula que al final de la jornada los republicanos se van a quedar con entre 208 y 226 bancas de representantes. Eso dejaría a los demócratas en el rango entre 209 y 227. La mayoría se logra en 218. Hablame de pardas. En este momento, los azules se llevan 187 (a 31 de la mayoría) y los rojos 203 (a 15) restando asignar 45 asientos.

Para los gráficos seamos pesimistas. Supongamos que los demócratas ganan la estimación más baja de la simulación y los republicanos la más alta. Eso dejaría la bancada azul en la House con un mejor desempeño que las mid-term de Bill Clinton (1994) y Barack Obama (2010 y 2014), pero no tan bien como Jimmy Carter (1978), Lyndon Johnson (1966) o JFK (1962). Biden, entonces, sería el 19° mejor presidente en desempeño electoral en la mitad de su mandato y el 11° entre demócratas. Con esta recesión, nada mal.

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Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y datos provisorios 2022. Wikipedia. En el eje X se ubican los presidentes de turno. Los colores de las barras se asocian a cada partido político oficialista en ese período.

En el Senado la definición del poroteo final tendrá que esperar un poco más. Dos semanas, para ser exactos. Quedan por definir 4 estados: Arizona, Alaska, Nevada y Georgia. Con menos de un tercio de los votos por contar, en el primero se impone Mark Kelly (D), mientras que en el segundo lo hace Kelly Tshibaka (R) y en el tercero Adam Laxalt (R). De estos, hay dos que ponen todo en stand-by. En Nevada se contó el 75% de los votos y para llegar al 100% hace falta contar el voto por correo. Mismo escenario que en las presidenciales de 2020. El New York Times calcula que los demócratas tienen una posible ventaja de 0,4%, lo cual mantiene el estado “a la buena de Dios” (toss-up). Si acá ganan los republicanos, entonces quien se quede con la mayoría del Senate queda reducido a lo que ocurra en Georgia. Otra vez.

Pero para esto habrá que esperar aún más. Dado que ningún candidato superó el 50% de los votos, habrá un ballotage el 6 de diciembre para definir si se repite el empate en 50 entre ambos partidos en el Senate, o bien si los republicanos se quedan (posiblemente) con el control de ambas Cámaras. Esta historia ya se repitió. En las elecciones presidenciales de 2020 se realizó una elección especial en el mismo estado para el mismo cargo dada la renuncia de Johnny Isakson (R) a la banca. También hubo doble vuelta entre Raphael Warnock (D) y Kelly Loeffler (R). Ganó el demócrata por 2 puntos y poco más de 300.000 votos. Durísimo. Ahora, Warnock va a intentar revalidar su banca frente a Herschel Walker (R), a quien le ganó en esta primera vuelta por 1 punto y poco más de 35.000 votos. Georgia no es moco de pavo: desde 2004 venían ganando ininterrumpidamente los rojos, hasta que se coló Warnock. Es, además, el estado que aseguraría el empate en Senado y los desempates de la vicepresidenta Kamala Harris cuando sean necesarios. Es la garantía de gobernabilidad. Otra vez.

En este momento el recinto quedaría así para Biden.

Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y datos provisorios. En el eje X se ubican los presidentes de turno. Los colores de las barras se asocian a cada partido político oficialista en ese período. La elección para el Senado de EE.UU. comenzó a ser directa a partir de 1914, dado que antes los senadores eran electos por las legislaturas estaduales.

Biden, acá también, hizo un papel digno. Mejores resultados que Obama en el recinto, parecido a Clinton, Carter y Johnson. Aún lejos del poderío de Kennedy y FDR (1934 a 1942). La historia lo está salvando antes que las encuestas. No es menor. Solo dos veces en la historia el partido en el gobierno aumentó los escaños en las mid-term: FDR en 1934 y Bill Clinton en 1998.

Los estados también jugaron

En Estados Unidos, los gobernadores norteamericanos se eligen a destiempo de su presidente. No es como Brasil o Argentina, es más como México. Y no es una elección. En el federalismo norteamericano, son ellos los que regulan a nivel estatal el acceso a determinados derechos, como el aborto o el voto. Ambos fueron temas de campaña, como te conté en esta entrega de #LaGenteVota. A eso se suma que son quienes ratifican los resultados de las elecciones presidenciales en cada estado. Sí, por el bendito colegio electoral. Que instrumento del diablo.

¿Cómo venía hasta acá la distribución territorial del poder? Así, con 28 republicanos, 21 demócratas y 1 de otro partido. ¿A quiénes les tocó en esta oportunidad? A ellos.

En este momento, los azules se estarían quedando con 15 gobernaciones y los rojos con 17. Eso estaría dejando la contabilidad federal en 21 para los demócratas (+2) y en 24 para los republicanos (-2). Not bad. Solo quedan definir Alaska (sólida ventaja R), Nevada (ventaja R), Oregon (leve ventaja D) y Arizona (leve ventaja D). En unos días, si la tendencia sigue así, entonces la oposición se alzaría con 26 estados y el oficialismo con el control de 23. No, para nada bad.

Hubo, en todas estas competencias, dos carreras que resaltaron en importancia por el impacto nacional futuro que puedan llegar a tener. Sobre todo, en la interna del Partido Republicano de cara a 2024. El primero es Arizona, donde aún se cuentan los votos. Por los rojos compitió Kari Lake, quien se especula con que sea vice de Trump en 2024. Es la nueva estrella de la derecha extrema norteamericana y quien, abiertamente, cuestionó los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Como analizan en profundidad acá, sigue siendo un issue entre republicanos. En caso de una derrota, no solo Trump se quedaría sin una aliada fuerte, sino que ella vería truncada su carrera a la Casa Blanca. Ya sea sola o secundado.

En el segundo estado, en este escenario, sonríen. Quien lo hace es Ron DeSantis, un trumpista con vuelo propio. Ganó cómodo la carrera para renovar su mandato en Florida por casi 20% y 1.5 millones de votos de diferencia. Junto a la reelección de Marco Rubio en la carrera para el Senate por una diferencia similar, la meca de las playas y los shoppings se confirma como bastión republicano. Acá se abre, sin embargo, uno de los grandes interrogantes en el mediano plazo. ¿En qué medida la potencial derrota de Lake y la victoria de DeSantis pueden obturar a Trump? El flamante gobernador de Florida, si decide correr, puede ser la renovación que los jóvenes votantes republicanos están buscando. Problemas para que la nominación presidencial republicana vuelva a tener melena dorada.

¿Y el trumpismo?

No solo Biden se jugó mucho, también Trump. En 16 de 36 estados que renovaron sus gobernaciones, el expresidente endosó apoyos a candidatos propios. Hizo lo propio con la carrera para el Senate: apoyó abiertamente a 20 republicanos de los 34. Esto muestra que sigue siendo un jugador interno de peso entre los republicanos, dado que metió la cola en la mitad de las candidaturas para cargos de peso. Un juego estratégico pensando en 2024.

El resultado, sin embargo, fue más variado. En las carreras ejecutivas subnacionales, al momento de escribir esta nota, los candidatos que apoyó Trump ganaron 7 y perdieron 6. Todas ellas con comodidad, no fueron elecciones peleadas. Para ninguno de los dos bandos. Hay tres en carrera, de las cuales dos las estarían ganando (Alaska y Nevada) y una perdiendo (Arizona). Esto deja una situación bastante ajustada para que su nombre siga apareciendo en los afiches, spots y campañas estatales.

Para el Senate, hay más sonrisas rubias. De 20 candidaturas que apoyó, 14 ya ganaron, que pueden subir a 16 si se confirman Nevada y Alaska, y a 18 si dan vuelta Arizona y Georgia (en diciembre). Las ganadas también fueron cómodas, salvo Carolina del Norte, Ohio y Wisconsin.

En este escenario no hay una claridad con la lectura sobre el impacto de Trump en la definición de las candidaturas y en los resultados logrados. El juego está totalmente abierto dentro del Partido Republicano. Chispas, volarán. Sin dudas.

Los referéndums, la parte pintoresca

Los norteamericanos que ayer decidieron salir a votar también definieron políticas públicas a partir de referéndums. En 36 estados se votaron temas variados como, por ejemplo, el derecho al aborto, el uso recreativo de la marihuana y las reglas electorales. Sobre la abolición de lo que queda de esclavitud te contaron acá. También hubo votaciones sobre salario mínimo. Acá las sintetizan todas, además de mostrar su evolución histórica. Para el cierre, sintetizo en un bulleteo cortito los principales que tenés que saber.

  • En California, Vermont, Michigan y Kentucky los votantes decidieron sobre temas relacionados con el derecho al aborto. En los tres primeros se propuso garantizar la opción a elegir, ya sea mediante leyes o enmendando la Constitución estatal. En Kentucky la consulta fue al revés: se propuso evitar la sanción futura de leyes respalden el derecho al aborto. Al cierre de esta nota, en todas las propuestas ganaba el pañuelo verde. O sea, el “sí” en las tres primeras y el “no” en la última. Esto fue tema de campaña, a partir de la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de revertir el famoso fallo Roe vs. Wade, precedente legal que garantizaba el derecho al aborto desde 1973. Cuando la espuma del poroteo baje, quedará en evidencia que la agenda de derechos fue una de las causas que mantuvo a los demócratas vivos en todo el país y puso un freno a la fallida ola roja republicana.
  • En lo que respecta al uso recreativo de la marihuana, en Dakota del Norte y del Sur, Arkansas, Missouri y Maryland se preguntó si el uso de cannabis debe ser legal para adultos. Hasta el momento, solo en los últimos dos estaría ganando el apoyo a la propuesta. El uso de la marihuana en Estados Unidos no está permitido por legislación federal, pero desde que Colorado aprobó su legalización en 2012 muchos pares siguieron por el camino del bien. Actualmente, 37 estados lo permiten con autorización médica y 21 lo habilitan para uso recreativo. Es una buena oportunidad para que los formuladores de políticas públicas lean el especial de Cenital y lo aprovechen. Se los dejamos gratis.
  • Estas elecciones también sirvieron para que por medio de la votación se definan reglas electorales. Es como un loop muy bonito de democracia. Las preguntas giraron en torno a cómo, cuándo y quién puede votar. En Nevada está ganando por poco la opción de utilizar el voto preferencial para cargos legislativos y algunas elecciones estatales específicas. Solo Maine y Alaska tienen este sistema actualmente. En Ohio se impuso la prohibición de que noncitizens puedan participar en elecciones locales. Louisiana va a discutir lo mismo el 10 de diciembre próximo. Al mismo tiempo, en Arizona, entre varias medidas relacionadas a cuestiones electorales, se está rechazando aumentar los requisitos de identificación para los votantes. En Nebraska se impuso la necesidad de mostrar la foto a la hora de ir a votar. Finalmente, en Connecticut se aprobó una enmienda constitucional que garantiza el voto anticipado (early voting), lo cual es una buena noticia dadas las discusiones y restricciones que se impusieron post 2020 a estos derechos en distintos estados. En Michigan también hubo buenas noticias: se aprobó la propuesta de enmienda constitucional 2 que establece el voto por urna móvil (dropboxes), 9 días de voto anticipado y habilita la participación en caso de ausencia anticipada.

Facu



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