En cada partido los jueces centrales multiplican sus errores

Los exsilbantes Bonifacio Núñez y Felipe Ramos Rizo se muestran pesimistas porque, dicen a Proceso, no ven cómo superar la crisis por la que pasa el arbitraje en el futbol. El primero admite que tenía confianza en Armando Archundia, quien llegó a la presidencia de la Comisión de Árbitros de la Federación Mexicana de Futbol hace tres meses, pero se equivocó; el segundo comenta que algunos no saben ni correr en la cancha ni arbitrar; y aunque se les den muchos partidos, dice, nunca van a mejorar.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La llegada de Armando Archundia, exárbitro mundialista que debutó en 1985, a la presidencia de la Comisión de Árbitros de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) tras la renuncia de Arturo Brizio Carter, generó expectativas sobre un mejor rendimiento arbitral en la Primera División.

Ha pasado lo mismo que con el Árbitro Asistente de Video (VAR), implementado desde hace cuatro años en la Liga MX para ayudar a superar los errores de los jueces centrales en cada partido: los errores continúan.

Baste mencionar el partido de vuelta de repechaje de Puebla contra Chivas por el Apertura 2022, efectuado el domingo 9 en el Estadio Cuauhtémoc. En ese encuentro el silbante Luis Enrique Santander no marcó dos posibles penaltis a favor del conjunto de la Franja; en ambos casos el silbante no acudió al VAR para revisar las jugadas. Su indecisión fue duramente criticada.

En entrevista con Proceso, dos exsilbantes analizan las debilidades del arbitraje mexicano. Bonifacio Núñez, quien debutó como juez de línea en 1976 y en 1980 dirigió en el máximo circuito de México, se retiró en 1996; y Felipe Ramos Rizo, quien dirigió por primera vez en Primera División en 1993, dirigió siete finales de manera consecutiva en el máximo circuito mexicano y la final de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000; también acudió como juez principal a la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002.

Ninguno de los dos se retiró por completo del futbol, pues se dedican a analizar temas arbitrales. Dicen que “el abismo” en el cual se encuentra el arbitraje mexicano no es nuevo, viene arrastrándose por lo menos desde hace 25 años; hoy, señalan, la Comisión de Árbitros carece de un líder, así como de una estructura sólida.

Armando Archundia debutó como árbitro profesional en 1985, y lo fue de Primera División desde 1991 hasta 2010. Ostenta el récord en México de mayor cantidad de partidos arbitrados a nivel profesional, con 591. Además, es el primer silbante mexicano en haber dirigido cinco partidos en una Copa del Mundo, lo hizo en Alemania 2006 y en Sudáfrica 2010.

Después de retirarse del césped se convirtió en instructor de la FIFA. Todo ello llevó a la FMF a elegir a Archundia, según declaró Yon de Luisa, presidente de la FMF, cuando lo presentó en conferencia de prensa el pasado 15 de junio.

Los cuates de los cuates

Cuando se le preguntó a Ramos Rizo sobre el arribo de Archundia a la Comisión, contestó: “Hay cosas que me sorprendieron a la llegada de Armando. En todas las preguntas que le hicieron sobre qué haría y cómo trabajaría para mejorar todo, respondió que iba a hacer un estudio, un análisis. Eso me permitió saber que llegó en blanco y que no sabía a lo que se iba enfrentar. Ya estamos en la parte final del torneo y no veo por dónde pueda cambiar la crisis por la que pasa el arbitraje”.

Bonifacio Núñez, por su parte, comentó: “Tenía mayor fe en la administración de Arturo Brizio. Pensé: ‘Ahora sí pusieron a alguien que conoce las entrañas del arbitraje mexicano, lo va a componer’. Desafortunadamente, no fue así.

“Después de la tercera semana, Archundia dio una conferencia virtual en la que habló de errores y horrores, cuando él decía que se había preparado para ese puesto. Yo creo que en donde se preparó lo defraudaron, lo timaron.”

Ramos Rizo añade que en la Comisión no dejan a Archundia tomar sus propias decisiones. “Cuando tú llegas a una empresa como nuevo y máximo dirigente, llevas a tu equipo contigo. Todos los que están con el trabajo ahí llevan años hundiendo al arbitraje.

“Armando cree que los enemigos somos nosotros porque analizamos el arbitraje y decimos en qué está fallando, pero los enemigos están en casa. Sé que al término de este torneo le darán la posibilidad de quitar gente, ¿a quién va a llevar? Tienes que llevar a alguien de altísimo nivel. De no cambiar, seguirá cargando esta crisis.”

Don Boni es tajante al mencionar que la situación tan compleja en la que se encuentra el arbitraje no es exclusiva de México, sino que es algo que también aqueja a otras ligas a nivel mundial. Y asegura que no ha habido un recambio generacional adecuado, por lo que ahora son menos los árbitros que destacan y que, al mismo tiempo, pueden convertirse en referentes y, por tanto, en instructores de quienes vienen detrás de ellos.

“Mi generación tuvo la fortuna de tener grandes nombres en el arbitraje que también se convirtieron en instructores: Ken Aston, Carlos Espósito, Alberto Tejada, aquí en México estuvieron Diego di Leo, Rafael Valenzuela, Arturo Yamasaki, Arturo Brizio Ponce de León. Pero en las nuevas generaciones tenemos nombres como Massimo Busacca, Jorge Larrionda, Rodolfo Sibrian y Pierluigi Colina, quienes incluso vinieron a México a dar cursos a los mexicanos, sólo que en la Comisión llegaron los cuates de los cuates de mis cuates y por eso no crecen.

“Esto es culpa de los federativos que pusieron a gente que no sabía la o por lo redondo en cuanto a lo que es la Comisión de Arbitraje. Pensaron que era el departamento de intendencia; pensaron que con trapeadores y escobas esto se iba a solucionar.”

Ramos Rizo añade que tanto los comisionados de administraciones pasadas como los de la actual “sólo han buscado su propio beneficio, el interés más grande que tienen comisionados y árbitros es su ingreso semanal y mensual”. Esto, indica, ha hecho que descuiden las áreas técnicas, así como las de capacitación e instrucción, y algo que considera que se ha dejado completamente de lado: la captación de nuevos talentos.

Tanto Felipe como Don Boni coinciden en que la comisión anterior y ésta piensan que el darle muchos partidos a un árbitro lo va a ayudar a mejorar. Sin embargo, explican, lo que realmente le beneficiará será que se sienten de manera presencial con cada silbante para revisar el video del partido en cuestión y explicarle qué errores cometió. De lo contrario, seguirán arbitrando, pero eso no implica que mejorarán.

A propósito de este tema, Ramos Rizo menciona a Luis Enrique Santander, silbante que debutó como profesional en 2004 y en el máximo circuito lo hizo en 2012 y que, además, obtuvo el gafete FIFA en 2015.

“Santander, por ejemplo, desde que está en Primera sigue en su mismo nivel. No sabe correr, técnicamente es muy malo, nadie le ha enseñado a arbitrar, por eso no ha mejorado y nunca lo hará. Y fue de los que más dirigió partidos en este torneo.”

De acuerdo con la página oficial de la FMF de Comisión de Árbitros, Santander fue el juez central en 13 partidos a lo largo del Apertura 2022 de la Liga MX, en uno fue cuarto árbitro y en ocho lo hizo desde el VAR.

Incongruencias en la cancha

Abordando el tema de las debilidades sobre el arbitraje que hay en México, Bonifacio Núñez aprovecha para hablar sobre la tecnología que se ha implementado como ayuda para el silbante. “El VAR fue creado con el fin de que hubiera justicia deportiva, pero en México evidenció la incapacidad para arbitrar”.

E incluso comparte un ejemplo: “En el juego de Cruz Azul vs. León por el repechaje, el sábado 8, en el que Fernando Guerrero fue el árbitro central (dirigió 14 partidos como principal), hubo un pisotón dentro del área de William Tesillo sobre Michael Estrada, era un penalti. Y yo me pregunto por qué el VAR no intervino. Después hubo otra jugada a favor de León, en la que Guerrero en primera instancia marcó penalti, pero a diferencia de la anterior aquí sí acudió al monitor”.

Importante mencionar que 51 árbitras y árbitros fueron designados al VAR y un ayudante (AVAR), lo cual para Bonifacio lleva a que jornada tras jornada existan incongruencias en la manera de marcar de los silbantes, pues no existe una coordinación adecuada sobré cómo seguir de manera efectiva el protocolo de marcación.

Esto para él supone una de las grandes debilidades del arbitraje mexicano, ya que “suponen, deducen y consideran, jamás existe una decisión clara”.

Y añade que no está en contra del uso del VAR, al contrario, para él sería una gran herramienta, de utilizarse de manera adecuada; sin embargo, el cómo se ha usado ha llevado al árbitro a olvidarse de su jerarquía y autoridad dentro de la cancha como un conductor de juego, para convertirse en alguien que está a expensas de los demás e incluso de los jugadores que a cada jugada pareciera que son quienes mandan al exigir el VAR.

“Los primeros años que comenzó a utilizarse el videoarbitraje me daba mucho coraje, después, al ver cómo lo utilizaban o mal utilizaban, me dio tristeza y ahora me da risa. Los árbitros dejan que decidan por ellos y no se hacen responsables porque se han vuelto mercenarios, porque ganan muy bien. Sólo quieren cuidar la designación de la siguiente semana”, comenta Bonifacio Núñez.

Por su parte, Ramos Rizo explica que la debilidad del arbitraje mexicano se debe también a la falta de técnica. “A la falta de capacitación por parte de la Comisión hay que sumarle que existe un tema grave de falta de técnica arbitral. No saben correr en cancha, no tienen lectura de partido, y como no se ubican bien, la calificación de faltas resulta inadecuada. Además, no tienen personalidad ni carácter”.

A propósito de ello menciona que los jugadores no sólo lo insultan, sino que también lo pechean, le gritan, lo jalan. “Un gran porcentaje de árbitros mexicanos son sacapartidos, a veces sancionan una falta porque es más que evidente, pero no tienen conducción del partido. Y con la llegada del VAR se volvieron irresponsables y comodinos, porque quieren que con el video se les resuelva todo. No luchan por ser mejores. El VAR ha demostrado que hay más árbitros incapaces que capaces”, comenta.

A pesar de lo mencionado, Don Boni tiene claro que el árbitro no es el único culpable dentro de todo este entramado. “Yo he sabido que hay presidentes de equipos que les dicen a los silbantes: ‘Oiga, no me reporte tal cosa porque me sale muy caro’. Pues entonces que le pongan una clausulita a su jugador que diga que debe comportarse como un deportista que respeta al juez”.

–¿Hay algún grupo de árbitros que esté haciendo bien su labor? –se le plantea a ambos entrevistados.

–En Liga MX está Marco Antonio Ortiz; él me parece el mejor. Tiene mucho talento, hay que afinar ciertos detalles. Daniel Quintero también me parece muy bueno. Desde la primera ocasión que lo vi pensé que tenía potencial, aunque poco a poco ha mostrado limitantes.

“La Comisión tiene que ayudarlos para que den el salto. Adonaí Escobedo me sorprendió en el Clásico, qué arbitraje, pero es un chavo que tiene unos altibajos terribles, arbitra muy bien un partido y al siguiente destroza el juego. Creo que pueden formarlo de mejor forma”, responde Ramos Rizo.

Y añade que Karen Hernández, de Liga Expansión, le parece una gran árbitra. “Y valoro mucho lo que han hecho las mujeres, porque la Comisión las ha abandonado en el tema de capacitación y han mejorado gracias a su propio trabajo, porque tienen el ímpetu de hacerlo mejor”.

Buscar buenos árbitros

Bonifacio Núñez comenta: “Me sobran los dedos de una mano para mencionarlos. Adonaí Escobedo, en el Clásico, eso es lo que se necesita, quizá pueda ser el despunte. Pero la Comisión le ha dado un sólo partido de liguilla”.

–Quisiera usted ser presidente de la Comisión? –se le pregunta a Ramos Rizo.

–Me encantaría ayudar al arbitraje, mejorarlo. Pero aquí hay un problema: en la Comisión no te dejan trabajar ni tomar tus propias decisiones.

“Los directivos de los equipos meten mano en designaciones. El mismo Arturo Brizio comentó que nadie intervenía en las designaciones más que él, pero eso no era cierto, porque todos sabíamos que le exigían determinados árbitros para ciertos partidos.”

Ramos Rizo explica la manera en qué él trabajaría para mejorar el arbitraje en México si llegara a ser presidente de la Comisión y antepone que necesitaría trabajar de manera autónoma:

“Quitaría a todos los comisionados que están. Hay que hacer una limpia a nivel nacional, porque los vicios de la Liga MX también suceden en Liga Expansión, en Segunda, Tercera y Liga MX Femenil. Buscaría mayor exposición a nivel internacional (Copas del Mundo, Juegos Olímpicos).”

Menciona que resulta primordial mejorar la Liga MX, pues el máximo circuito es lo que mantiene unida a una Comisión: “Si tienes buenos árbitros en Primera, también los tendrás en diferentes categorías”.

Y añade: “Cambiaría el tema de las designaciones y no premiaría a quienes arbitran mal. Haría una limpia de árbitros y tendría un equipo para buscar nuevos talentos”. Claro, sin dejar de lado el trabajo psicológico y técnico con los silbantes.

Bonifacio Núñez concluye: “Sigo creyendo en los árbitros, yerran porque son humanos. El equivocarse es parte del accionar arbitral. Y ojalá que lo que resta de este torneo hagan trabajos con solvencia y que mis palabras sean tan dulces como para cuando me las tenga que tragar. Lo celebraré y gritaré. Pero lo que mal empieza, normalmente mal termina”. 

Reportaje publicado en la edición 2398 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

En cada partido los jueces centrales multiplican sus errores