“Un pequeño grupo de fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad”

Eutanasia, Inteligencia Artificial, cuidado de la creación, aborto. Cada uno de estos temas de muchísima actualidad llenan libros, provocan debates en redes sociales, y mueven en última instancia el voto de la población.

Pero también todos ellos tienen en común que deben ser abordados desde la bioética, una reflexión sobre cómo en cada uno de estos ámbitos se cuida la vida de las personas y del entorno.

El profesor John Wyatt (Reino Unido), cree que es necesario que los cristianos desarrollen un pensamiento claro y diferencial sobre estos temas candentes. Aparte de libros, artículos y podcasts, Wyatt también participa en conferencias como las IV Jornadas de Bioética en España, el encuentro evangélico que se organiza una vez cada década y que tendrá lugar en Madrid del 2 al 5 de diciembre.

John Wyatt respondió a preguntas de Evangelical Focus y Protestante Digital, planteando principios sobre algunos de los debates bioéticos más candentes.

 

Pregunta. En la década de 2000, se decía que la prioridad era aprender a programar. En la década de 2010, a explotar las redes sociales. Y en la década de 2020, se anima a entender la Inteligencia Artificial. ¿Qué necesita saber alguien que aún no se ha interesado mucho por la IA acerca de cómo estas tecnologías cambian nuestras vidas?

Respuesta. No hay duda de que la inteligencia artificial es una forma de tecnología increíblemente importante que ya está cambiando nuestras vidas de muchas maneras que no vemos. Creo que cuando los historiadores de la tecnología miren hacia atrás en el siglo XXI, dirán que esta fue una revolución que tuvo lugar frente a nuestros ojos. Por supuesto, en medio de una revolución, es muy, muy difícil entenderlo. Todos nosotros estamos luchando por entender cuál es el significado de lo que está pasando.

En pocas palabras, es evidente que la tecnología informática está alcanzando un extraordinario nivel de potencia y sofisticación. La IA es capaz de muchas cosas que simplemente no son posibles de comprender por completo para el cerebro humano. Esto está generando mucha confusión y cuestionamiento, y parte del problema tiene que ver con la ciencia ficción. Novelistas, dramaturgos, cineastas, han estado explorando cuestiones de inteligencia artificial durante los últimos cien años, antes de que la tecnología se hiciera realidad. Ahora que la ciencia y la realidad están alcanzando a la ciencia ficción, existe una conexión muy interesante entre la ficción y la forma en que los tecnólogos la están trayendo a la realidad.

Los desafíos en Inteligencia Artificial no han sido atendidos en profundidad por los cristianos, opina John Wyatt./Imagen de Andy Kelly en Unsplash

P. Uno de los proyectos en los que colaboras es TechHuman, un sitio web para ayudar a las iglesias a pensar sobre cómo la tecnología afecta a nuestra humanidad. ¿Estamos los cristianos rezagados en este asunto, o todos en la sociedad están igualmente perdidos?

“Existe la necesidad urgente de que los cristianos construyamos un puente entre el mundo de la fe bíblica histórica y estos problemas nuevos”

R. Es cierto que todo el mundo está lidiando con lo que está pasando. Pero tal vez haya problemas particulares para los cristianos. En parte, esto se debe a que muchos maestros y pastores cristianos provienen de un entorno de humanidades. No provienen de una formación en ciencia y tecnología; estos no son temas que les interesen particularmente y, por lo tanto, tienden a ignorar el área de ciencia y tecnología.

Así, a menudo son los más jóvenes, los nativos digitales, que pasan mucho tiempo en el mundo online, los que son mucho más conscientes del poder de la tecnología. Y, sin embargo, a menudo son las voces de las personas mayores las que escuchamos predicar y hablar en la iglesia.

Y otra razón para cierta desconexión es que, con toda razón, como cristianos miramos hacia atrás en la historia del pensamiento cristiano durante los últimos 2000 años. Yo mismo, en mi trabajo sobre bioética, he tratado de lidiar con lo que los Padres de la Iglesia dijeron sobre el aborto y sobre el suicidio, etc. Pero cuando llegamos a estos temas modernos, encontramos que en nuestra tradición cristiana, como era de esperar, hay muy poco que parezca relevante, y no se ha pensado mucho antes.

Entonces, ¿cómo deberíamos pensar sobre máquinas que parecen ser inteligentes? ¿Qué diremos ante artefactos que pueden replicar, de alguna manera, nuestro propio pensamiento humano?

Creo que existe la necesidad urgente de que los cristianos tratemos de lidiar con estos problemas y tratemos de construir un puente entre el mundo de la fe bíblica histórica y estos problemas nuevos y desafiantes que enfrentamos ahora.

 

P. Cambiando de tema. hablemos de eutanasia… Tienes una amplia experiencia como médico, has estado involucrado en investigaciones, con discusiones a un alto nivel. Pero también has hablado con muchos pacientes cara a cara. ¿Qué has aprendido y qué explicas en tu libro ‘Morir bien’ (Andamio, 2022)? ¿Cuáles son las ideas principales?

R. Una de las cosas positivas del debate sobre la eutanasia que está teniendo lugar en toda Europa es que está ayudando a la gente a pensar más en lo que es morir bien, en lugar de simplemente dejar esto en un segundo plano y decir: “no queremos hablar de morir”. Entonces, al menos, el tema está en la agenda y estoy convencido de que los cristianos tienen una perspectiva muy particular sobre esto, por eso escribí el libro ‘Morir bien’.

Traté de recuperar una vieja tradición en la historia cristiana que se remonta a la Europa medieval, escritos llamados ars moriendi, en latín “el arte de morir”. Estoy tratando de rehabilitar y reimaginar esa visión para el siglo XXI, como una forma de autoayuda para los cristianos que se acercan a la muerte o ayudan a otros, brindándoles recursos.

“El debate sobre eutanasia que está teniendo lugar en toda Europa está llevando a que la gente piense más en lo que es morir bien”

Morir bien es en realidad una oportunidad maravillosa. He visto una y otra vez que esas últimas horas, días y semanas han sido un tiempo increíblemente rico en descubrir el propósito, el significado, el perdón de las relaciones, el cumplimiento de los sueños, la transmisión de un legado… Hay muchas cosas que pueden pasar.

Pero al mismo tiempo, quiero abordar algunos de los miedos y ansiedades sobre la muerte y el morir, como el dolor y la pérdida de significado, lo que llamo los peligros y las tentaciones de morir. Quiero ayudar a la gente a ver que en la fe cristiana, morir se convierte en una puerta de entrada desde este presente hacia una nueva perspectiva. Hay un futuro, no sólo una mirada al pasado.

“Un pequeño grupo de fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad”

La legalización de la eutanasia esconde una perspectiva mercantilista de la vida, explica Wyatt. /Imagen de Bret Kavanaugh en Unsplash

P. La presión sobre los débiles se menciona a menudo como el principal riesgo del mal uso de la eutanasia. Personas frágiles que deciden solicitar el suicidio asistido porque se encuentran en un entorno en el que se ven como un “problema” para quienes les rodean.

R. Creo que este es uno de los aspectos más preocupantes de la legalización de la eutanasia. Hay muchas razones por las que convertir esto en un proceso legal no ayuda. Pero lo más preocupante son estas sutiles presiones sobre las personas mayores y discapacitadas.

Lo que me parece terrible es que se presenta casi como una forma de altruismo. Es una forma de dirigirse a las personas mayores y decir: “quizás lo más cariñoso y afectuoso que podrías hacer por tus familiares, hijos y seres queridos es permitir que te maten”. Esto parece una gran corrupción de la verdad y de la forma cristiana de entender la vida como un don de Dios.

Estoy muy preocupado por esto. Hay muchas, muchas personas en nuestras sociedades en Europa que se sienten solas y sienten que la vida no tiene propósito. Y ya empezamos a ver presión, especialmente en lugares como Holanda, de que cuando siento que mi vida no tiene sentido, debería tener derecho a poder suicidarme. Esto me parece una política de desesperación y desesperanza.

Mientras que el pensamiento cristiano siempre dice que la vida es preciosa. Por eso, el amor cristiano dice: “es bueno que existas, es bueno que estés en el mundo”. Esto es algo que estamos llamados a decirnos unos a otros. Lo que dice la eutanasia es lo contrario, “en realidad, sería mucho mejor para el mundo si no existieras”. Eso me parece una perversión del amor cristiano.

 

P. A menudo, también entre los cristianos, escuchamos el argumento de que la teología y la teoría están muy bien, pero cuando se trata de una persona que sufre intensamente durante mucho tiempo, esa persona debería poder elegir morir de manera planificada y segura. ¿Cuál sería tu respuesta?

R. Por supuesto, este es un tema muy importante y a veces se caricaturiza a los cristianos como sádicos o masoquistas, como si realmente celebráramos que la gente está en agonía. Eso está completamente mal.

Como seguidores de Cristo, estamos profundamente preocupados por mostrar compasión a las personas que sufren, y esa compasión ha llevado al desarrollo y la participación de los cristianos en el cuidado de la salud y otras áreas de la atención médica durante siglos.

Pero es importante comprender que el sufrimiento es un fenómeno mucho más complejo de lo que la gente suele imaginar. Muchos piensan que el sufrimiento al final de la vida es básicamente un fenómeno físico, en el que las drogas a veces funcionan y a veces no, y en ese caso no se puede hacer nada más. Eso no podría estar más lejos de la verdad.

“Muchos piensan que el sufrimiento al final de la vida es básicamente un fenómeno físico. Eso no podría estar más lejos de la verdad”

Cicely Saunders, una médica cristiana, fue una de las pioneras de los cuidados paliativos en el Reino Unido. Reconoció que el sufrimiento tiene muchos componentes, pero en particular había cuatro áreas: dolor físico, dolor relacional, dolor psicológico y dolor espiritual. De esos cuatro tipos de padecimientos, todos los médicos descubren que el dolor físico es el dolor fácil de erradicar. No existe una razón fundamental en estos días por la que alguien que enfrenta la muerte deba tener un dolor físico terrible. Los tipos de dolor problemáticos son los otros tipos de dolor: el dolor psicológico (cuando hay ansiedad, depresión, pensamientos morbosos), el dolor relacional (muy a menudo hay relaciones rotas, hay culpa, hay antagonismo) y luego el dolor espiritual (muchas personas al final de sus vidas se enfrentan a sentimientos de culpa, fracaso, falta de sentido y la inutilidad de la existencia). Estos son los factores que causan el mayor sufrimiento al final de la vida. Y lo que hemos descubierto es que en lugar de simplemente eliminar a la persona mediante la eutanasia para eliminar el dolor, es mucho mejor abordar las causas fundamentales.

Por lo tanto si hay dolor psicológico, debe haber apoyo, compañía, terapias de conversación si es necesario. Si hay dolor relacional, tratamos de encontrar la reconciliación entre las personas. Y finalmente, si hay dolor espiritual, tenemos que abordarlo dando oportunidades para la redención, el perdón, el culto cristiano, la oración, la Sagrada Comunión, etc. Hay muchas cosas que podemos hacer para abordar el dolor en lugar de verlo como algo completamente sin esperanza.

 

P. El debate sobre el aborto vuelve a estar en presente la actualidad después de la anulación de la sentencia Roe vs. Wade en los EE.UU. A su vez, la Unión Europea está promoviendo el aborto como un “derecho fundamental” (así lo votó el Parlamento Europeo en julio de 2022) y pidiendo a todos los países que lo vean como un “valor europeo central”. ¿Cómo ve estas tendencias sociopolíticas actuales?

R. Es una situación extremadamente confusa, disputada y polarizada. La situación política en Estados Unidos tiene una enorme influencia aquí en Europa y, sin embargo, es importante comprender que la situación allí es muy, muy diferente de nuestra experiencia en Europa.

A veces es inútil tratar de hacer comparaciones simplistas. Particularmente en los Estados Unidos el aborto se ha convertido en el tema político más extremadamente polarizado y tóxico, y muchas personas dicen que será una de las principales bazas para las próximas elecciones presidenciales. Y debido a que es central para el debate político, se vuelve enormemente tóxico y polarizante.

“Nuestro objetivo principal es ayudar a cambiar el pensamiento y las actitudes de las personas hacia la sexualidad, las relaciones, el embarazo, no solo sobre el aborto”

Lo que vemos en los Estados Unidos y, en menor medida, también en Europa, es que la ley es un instrumento muy contundente. Aunque la ley es importante, no es, en mi opinión, el tema fundamental en el aborto. El tema fundamental es el cambio de actitudes hacia la sexualidad y el embarazo. Lo que hemos visto en los últimos 60 o 70 años es una revolución extraordinaria en las actitudes de las personas hacia la sexualidad. Por ejemplo, aquí en el Reino Unido, el inicio promedio de las relaciones sexuales regulares es alrededor de los 16 o 17 años. Y, sin embargo, la edad promedio en que una mujer quiere tener su primer bebé es de 30 años. Eso nos dice que un gran número de personas en nuestra sociedad desean tener relaciones sexuales regulares pero no un bebé. Este me parece que es el tema fundamental que está detrás de toda la cuestión del aborto y otros temas relacionados. Creo en el eslogan “nuestro objetivo no es hacer que el aborto sea ilegal sino impensable”. Nuestro objetivo principal es ayudar a cambiar el pensamiento y las actitudes de las personas hacia la sexualidad, las relaciones, el embarazo, etc.

Vemos con el tiempo que las actitudes sociales cambian. Hemos visto cambios notables a lo largo de los siglos, por ejemplo, en las actitudes hacia la esclavitud o las personas discapacitadas. Y por la gracia de Dios, sería posible ver cambios con el tiempo en las actitudes de las personas hacia el embarazo.

Creo que, como cristianos, deberíamos presentar una perspectiva positiva en lugar de una perspectiva exclusivamente negativa. Entonces, en lugar de que los cristianos digan: “estamos en contra del aborto y de salvar vidas no nacidas”, deberíamos decir positivamente: “esta es la comprensión cristiana de cuán preciosa es la vida”. Cada vez que decimos, ‘algo está mal desde una perspectiva cristiana’, debemos agregar de inmediato, ‘y aquí hay una mejor manera, una respuesta más positiva’.

Personalmente, soy parte de un movimiento de centros de embarazo de voluntarios cristianos y consejeros profesionales que ofrecen asesoramiento de alta calidad y apoyo práctico para mujeres y sus parejas que tienen un embarazo no planificado. Esa parece ser una respuesta mucho más positiva y compasiva al tema del aborto.

“Un pequeño grupo de fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad”

Ante el aborto, Wyatt propone ir más allá de la oposición en el ámbito legal. /Foto de Luma Pimentel en Unsplash

 

P. Mucho del debate sobre el aborto tiene que ver con en qué momento podemos hablar de un ser humano o de un bebé. El lenguaje parece ser crucial: en España, por ejemplo, el gobierno usa el término “Interrupción voluntaria del embarazo”, y en los informes anuales con estadísticas solo se usan las siglas “IVE”. ¿Por qué son importantes las definiciones en el debate sobre la vida y el aborto?

R. Es importante entender que en este debate en particular no hay lenguaje neutral. Tan pronto como hemos elegido el idioma que queremos utilizar, ya estamos expresando una posición. Si hablas del ‘bebé por nacer’, ya estás tomando una posición moral sobre el significado del estar en el útero. Si hablas de un “embarazo o un feto”, de nuevo ya estás tomando una posición moral; en este caso, que ese ser es descartable.

“En el debate sobre el aborto no hay lenguaje neutral. Tan pronto como hemos elegido las palabras que queremos utilizar, ya estamos expresando una posición”

Es fascinante ver esto en el mundo médico. En la clínica prenatal, cuando se está realizando una ecografía, lo más importante para el profesional médico es saber si el bebé es deseado o no. Si el bebé es deseado, el profesional médico usará lenguaje de bebé, diciendo: ‘oh, mira, el bebé está moviendo el brazo, tiene la nariz de su papá, se ve muy activo hoy’, etc. El lenguaje es personal, compasivo y cuidadoso. Pero si el embarazo no es deseado, la actitud es muy distinta: se aparta la pantalla de la madre, y ahora el profesional utiliza un lenguaje mucho más técnico, neutro y científico. Y, sin embargo, el ser en el útero es exactamente el mismo.

Este es el tipo de doble pensamiento en el que se ha encontrado la gente en la actualidad. Estamos celebrando la importancia de las madres al llorar el aborto espontáneo de un bebé, lo que reconoce la importancia emocional y moral de un niño por nacer. Y al mismo tiempo, estamos diciendo, ‘toda mujer tiene derecho a destruir el bebé que lleva en su vientre, esto es un derecho humano’. Aquí hay una profunda confusión.

Pero no debería sorprendernos la concentración en el lenguaje. Un antiguo proverbio dice: “el principio de la sabiduría es llamar a las cosas por su nombre propio”. Y encontramos en la narración bíblica que hay un constante ataque al lenguaje. En Génesis capítulo 3, lo primero que dice el maligno es: “¿realmente dijo Dios?” Está la distorsión y manipulación de lo que Dios le dijo a la primera pareja humana. Por lo tanto, el ataque al lenguaje a menudo precede un cambio en la práctica y el comportamiento.

 

P. En las jornadas de Bioética organizada por cristianos evangélicos en España también hablarás sobre el cuidado de la creación. Conceptos como la sostenibilidad o la lucha contra el cambio climático son muy habituales en el discurso político y mediático del momento. ¿Qué aporte diferencial pueden hacer los cristianos?

R. Me parece maravilloso que estemos combinando en la conferencia tanto la preocupación por la vida humana (bioética) como la preocupación por toda la creación (cuidado de la creación). Muy a menudo se ha considerado que estos temas son preocupaciones completamente separadas, pero en el fondo todos tienen que ver fundamentalmente con la gloria y la honra a Dios. Es reconocer el honor y la gloria de Dios como creador de cada vida humana individual y, por lo tanto, de su estatus único dado; pero también de todo el cosmos, que Dios ha creado como reflejo de su propia gloria, como vemos en las Escrituras.

“Como cristianos, entendemos que la creación es un don y celebramos al Dador”

Me temo que, históricamente, los cristianos han tardado bastante en ver estas conexiones, en comprender que el cuidado de la creación es, de hecho, una parte central de nuestro llamado a ser seguidores de Cristo. A menudo han sido pensadores seculares, ecologistas y científicos ambientales quienes han estado a la vanguardia. Pero estoy muy contento de decir que muchos maestros cristianos y estudiosos de la Biblia ahora reconocen la importancia del cuidado de la creación.

Como cristianos tenemos una voz distintiva. En el mundo secular, mucho se basa en proteger la ‘Naturaleza’ con una “n” mayúscula. Existe la idea de que de alguna manera deberíamos cuidar la naturaleza, pero no hay ningún elemento personal en ello. Como cristianos, entendemos que la creación es un don y celebramos al Dador, aquel que constantemente nos alcanza en el cosmos, aquel cuya gloria, poder y naturaleza se refleja tanto en el cosmos como en los seres humanos que forman parte del orden creado.

“Un pequeño grupo de fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad”

El cuidado de la creación es parte del llamado de Dios, afirma Wyatt. /Foto de Maxim Tolchinskiy en Unsplash

P. Finalmente, muchos de los padres ya miran hacia el futuro con incertidumbre. ¿Cómo imaginas Europa en 2050? ¿Qué deben hacer los cristianos ahora para influir para bien en nuestra sociedad?

R. Entiendo completamente la preocupación. Recientemente me convertí en abuelo, y mientras cuido a mis nietos, pienso, ‘¿a qué clase de mundo los estamos trayendo? ¿Qué desafíos enfrentarán? ¿Cómo van a poder seguir a Cristo?’

Es fascinante que cuando Dios aparece en la narración bíblica y se revela de una manera nueva, a menudo lo primero que dice es: “no tengáis miedo”. Cualesquiera que sean los desafíos y las dificultades que enfrentamos, debemos recordarnos a nosotros mismos que Dios es el Señor de la historia y que no debemos tener miedo. De hecho, deberíamos estar entusiasmados con los nuevos desafíos y posibilidades.

“Nuestro desafío es: ¿realmente estamos siendo genuinamente salados? ¿Estamos realmente manteniendo nuestros distintivos cristianos”

Creo que deberíamos centrarnos de nuevo en las dos metáforas que usó Jesús: “vosotros sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo”. Y esas metáforas son sumamente alentadoras porque solo se necesita un poquito de sal para tener un efecto desinfectante y conservante muy efectivo. Lo mismo es cierto en el cristianismo. Un pequeño número de cristianos fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad. Esto también es cierto con la luz, solo necesita una cantidad muy pequeña para penetrar en una gran área de oscuridad.

Me parece que estas metáforas de la sal y la luz son muy positivas y alentadoras. Pero, por supuesto, nuestro desafío es: ¿realmente estamos siendo genuinamente salados? ¿Estamos realmente manteniendo nuestros distintivos cristianos? ¿Estamos realmente permitiendo que nuestras buenas obras, como dice Jesús, penetren e iluminen el mundo y traigan luz a esas áreas oscuras que la gente quiere mantener ocultas?

Creo que, por la gracia de Dios, si podemos continuar funcionando como sal y luz, podemos confiar en cuáles son sus propósitos y planes, y cómo se resolverán finalmente cuando lleguemos a la formación de la nueva creación. Todos estos asuntos finalmente serán resueltos, y la gloria y el honor de las naciones serán llevados a la nueva Jerusalén.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITALCiencia
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“Un pequeño grupo de fieles a Cristo puede tener una influencia extraordinaria en la sociedad”